viernes, 7 de febrero de 2014

El Papa destaca la figura de Juan Pablo II y pide a obispos polacos que no haya divisiones

Tomado de Aica   http://www.aica.org/

El Papa destaca la figura de Juan Pablo II y pide a obispos polacos que no haya divisiones


Ciudad del Vaticano (AICA): El papa Francisco recibió hoy, casi en vísperas de la canonización del beato Juan Pablo II, a los obispos de la Conferencia Episcopal de Polonia al final de su quinquenal visita “ad limina” y se refirió al próximo santo como a un “gran pastor que nos guía desde el Cielo y nos recuerda lo importante que es la comunión espiritual y pastoral entre los obispos”, e invitó a sus compatriotas a que nada ni nadie introduzca divisiones entre ellos porque están llamados “a construir la comunión y la paz enraizadas en el amor fraternal y a dar a todos un ejemplo alentador” que brindará a su pueblo “la fuerza de la esperanza”. También los exhortó a preguntarse cómo mejorar la preparación de los jóvenes para el matrimonio a fin de que “descubran la belleza de esta unión fundada en el amor y la responsabilidad” y cómo “ayudar a las familias a vivir y apreciar tanto los momentos de alegría como los de dolor y debilidad”.
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El papa Francisco recibió hoy, casi en vísperas de la canonización del beato Juan Pablo II, a los obispos de la Conferencia Episcopal de Polonia al final de su quinquenal visita “ad limina” y se refirió al próximo santo como a un “gran pastor que nos guía desde el Cielo y nos recuerda lo importante que es la comunión espiritual y pastoral entre los obispos”, e invitó a sus compatriotas a que nada ni nadie introduzca divisiones entre ellos porque están llamados “a construir la comunión y la paz enraizadas en el amor fraternal y a dar a todos un ejemplo alentador “ que brindará a su pueblo “la fuerza de la esperanza”.
Según el Vatican Information Service (VIS), las conversaciones que el Obispo de Roma tuvo estos días con los prelados polacos confirmaron que la Iglesia en Polonia tiene “un gran potencial de fe y oración, de caridad y práctica cristiana” y esto “favorece la formación del pueblo cristiano, la práctica motivada y comprometida la disponibilidad de los laicos y religiosos a cooperar activamente en la comunidad eclesial y en las estructuras sociales”.
Sin embargo, también hay un cierto declive en varios aspectos de la vida cristiana que requieren “un discernimiento , una búsqueda de motivos y formas de afrontar nuevos retos, como - por ejemplo - la idea de la libertad sin límites, la tolerancia hostil o desconfiada de la verdad, o el malhumor por la justa oposición de la Iglesia al relativismo imperante”.
“La familia, 'lugar donde se aprende a convivir en la diferencia y a pertenecer unos a otros y donde los padres transmiten la fe a sus hijos', debe ocupar el centro del ministerio pastoral ordinario de los obispos, también porque “hoy el matrimonio se considera a menudo una forma de gratificación emocional que se puede constituir de cualquier forma y modificar de acuerdo a la sensibilidad de cada uno. Por desgracia, esta visión también afecta a la mentalidad de los cristianos y desemboca en la facilidad para recurrir al divorcio o a la separación de hecho”, precisó.
Por eso, recordó que “los pastores están llamados a interrogarse sobre cómo ayudar a los que viven en esta situación, para que no se sientan excluidos de la misericordia de Dios, del amor fraternal de otros cristianos, ni de la solicitud de la Iglesia por su salvación”. También deben plantearse la cuestión de cómo ayudarlos “a no abandonar la fe y a hacer crecer a sus hijos en la plenitud de la experiencia cristiana”. En este ámbito hay que preguntarse igualmente cómo mejorar la preparación de los jóvenes para el matrimonio para que “descubran la belleza de esta unión fundada en el amor y la responsabilidad” y cómo “ayudar a las familias a vivir y apreciar tanto los momentos de alegría como los de dolor y debilidad”.
Con la perspectiva de la próxima Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que tendrá lugar en Cracovia en 2016, el Papa piensa en los jóvenes, “que con las personas mayores son la esperanza de la Iglesia” y a los que hoy un mundo informático “proporciona nuevas oportunidades para la comunicación pero al mismo tiempo reduce las relaciones interpersonales de contacto directo, de intercambio de valores y experiencias compartidas. Sin embargo, en los corazones de los jóvenes hay una aspiración a algo más profundo, que valorice en plenitud su personalidad y hay que salir al encuentro de ese deseo”. Una buena oportunidad, en ese sentido la ofrece la catequesis a la que participan en Polonia la mayoría de los alumnos en las escuelas y alcanzan así una buena comprensión de las verdades de la fe. “La religión cristiana, sin embargo -ha subrayado Francisco- no es una ciencia abstracta, sino un conocimiento existencial de Cristo, una relación personal con Dios que es amor “.
El tercer tema del discurso del Papa fue la vocación al sacerdocio y a la vida consagrada. Después de constatar que son muchos los sacerdotes polacos que ejercen su ministerio tanto en las Iglesias locales como en el extranjero y en las misiones, elogió las universidades y facultades de Teología de Polonia en las que “los seminaristas consiguen una válida preparación intelectual y pastoral... que debe ir siempre acompañada de la formación humana y espiritual”.
Pero, en el sacerdocio, “la luz del testimonio puede ofuscarse o 'esconderse debajo de un almud' si le faltara el espíritu misionero, la voluntad de 'salir' en una renovada conversión misionera para buscar - también en las periferias - y acercarse a los que esperan la Buena Nueva de Cristo. Este estilo apostólico requiere también un espíritu de pobreza, de abandono, para ser libres en el anuncio y sinceros en el testimonio de la caridad”, recordó.
Al referirse a las vocaciones a la vida consagrada, especialmente las de las mujeres, el Papa sostuvo que “preocupa la disminución de la afiliación a las congregaciones religiosas en Polonia, un fenómeno complejo cuyas causas son múltiples”. “Espero -apuntó- que los institutos religiosos femeninos sigan siendo -de forma adecuada a nuestros tiempos- lugares privilegiados de la afirmación y el crecimiento humano y espiritual de la mujer. Y las religiosas deben estar listas para hacer frente a tareas y misiones difíciles y exigentes, que valoricen sus capacidades intelectuales, afectivas y espirituales, su talentos y carismas personales”.
Francisco concluyó exhortando a la solicitud por los pobres porque también en Polonia, a pesar del actual desarrollo económico del país, “hay tantos necesitados, desempleados, personas sin hogar, enfermos, abandonados, así como muchas familias - sobre todo numerosas - sin medios suficientes para vivir y educar a sus hijos. ¡Estén cerca de ellos! Sé todo lo que en este campo hace la Iglesia en Polonia, mostrando gran generosidad no sólo en patria, sino también en otros países de todo el mundo. Les doy las gracias. Continúen alentando a todos a tener la "creatividad de la caridad " y a practicarla siempre. Y no se olviden de los que, por diversas razones dejan el país y tratan de construir una nueva vida en el extranjero. Su creciente número y sus necesidades quizás requieran más atención por parte de la Conferencia Episcopal. Acompáñelos con la atención pastoral adecuada para que puedan mantener la fe y las tradiciones religiosas del pueblo polaco”.+

martes, 28 de enero de 2014

Hace más ruido un árbol que cae, que un bosque que crece. El Papa el lunes en Santa Marta

Artículo tomado de: http://www.news.va/es/news/


2014-01-27 Radio Vaticana
(RV).- (Audio y video) La Iglesia no se puede entender como una simple organización humana, la diferencia la hace la unción que dona a los obispos y sacerdotes la fuerza del Espíritu para servir al pueblo de Dios: lo dijo el Papa Francisco en la Misa presidida esta mañana en la Casa de Santa Marta. El Pontífice agradeció a tantos sacerdotes santos que dan la vida en el anonimato de su servicio cotidiano.
Comentando la primera lectura del día, que habla de las tribus de Israel que ungen a David como su rey, el Papa explicó el significado espiritual de la unción. “Sin esta unción – afirmó - David habría sido el jefe” de “una empresa”, de una “sociedad política, que era el Reino de Israel”, habría sido un simple “organizador político”. En cambio, “después de la unción, el Espíritu del Señor” desciende sobre David y permanece con él. Y la Escritura dice: “Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él”. “Esta – observó el Santo Padre - es precisamente la diferencia de la unción”. El ungido es una persona elegida por el Señor. Así ocurre en la Iglesia con los obispos y los sacerdotes.
“Los obispos no solo son elegidos para llevar adelante a una organización, que se llama Iglesia particular, son ungidos, tienen la unción y el Espíritu del Señor está con ellos. Pero todos los obispos, todos somos pecadores, ¡todos! Pero estamos ungidos. Todos queremos ser más santos cada día, más fieles a esta unción. Y aquello que precisamente hace a la Iglesia, aquello que da la unidad a la Iglesia, es la persona del obispo, en nombre de Jesucristo, porque está ungido, no porque haya sido elegido por la mayoría. Sino porque está ungido. Una Iglesia particular tiene su fuerza en esta unción. Y por participación también los sacerdotes son ungidos”.
La unción – continuó el Papa – acerca a los obispos y a los sacerdotes al Señor y les da la alegría y la fuerza “para llevar adelante a un pueblo, para ayudar a un pueblo, para vivir al servicio de un pueblo”. Dona la alegría de sentirse “elegidos por el Señor, mirados por el Señor, con aquel amor con el que el Señor nos mira, a todos nosotros”. Así, “cuando pensemos en los obispos y en los sacerdotes, debemos pensarlos así: ungidos”:
“De lo contrario no se entiende a la Iglesia, pero no solamente no se entiende, no se puede explicar cómo la Iglesia vaya adelante solamente con las fuerzas humanas. Esta diócesis va adelante porque tiene un pueblo santo, tantas cosas, y también un ungido que la conduce, que la ayuda a crecer. Esta parroquia va adelante porque tiene tantas organizaciones, tantas cosas, pero también tiene un sacerdote, un ungido que la lleva adelante. Y nosotros en la historia conocemos una mínima parte, pero cuántos obispos santos, cuántos sacerdotes, cuántos sacerdotes santos que han dejado su vida al servicio de la diócesis, de la parroquia; cuánta gente ha recibido la fuerza de la fe, la fuerza del amor, la esperanza de estos párrocos anónimos, que no conocemos. ¡Hay tantos!”.
Hay tantos – dijo Francisco – “los párrocos del campo o los párrocos de ciudad, que con su unción han dado fuerza al pueblo, han transmitido la doctrina, han dado los sacramentos, o sea la santidad”:
“‘¡Pero, padre, he leído en el diario que un obispo ha hecho tal cosa o que un sacerdote ha hecho tal cosa!’. ‘Si, también yo lo he leído, pero, dime, ¿en los diarios están las noticias de aquello que hacen tantos sacerdotes, tantos curas en tantas parroquias de ciudad y del campo, la tanta caridad que hacen, tanto trabajo que hacen para llevar adelante a su pueblo?’. ¡Ah, no! Esa no es noticia. Eh, lo de siempre: hace más ruido un árbol que cae, que un bosque que crece. Hoy pensando en esta unción de David, nos hará bien pensar en nuestros obispos y en nuestros sacerdotes valientes, santos, buenos, fieles y rezar por ellos. ¡Gracias a ellos nosotros hoy estamos aquí!”. (RC-RV)

lunes, 6 de enero de 2014

Cristo envió a la Iglesia a comunicar la caridad y la paz de Dios a todos los pueblos, reitera el Papa y recuerda a las Iglesias de Oriente y a las comunidades cristianas en la prueba

Artículo tamado de: http://www.news.va/es/news/

2014-01-06 Radio Vaticana

(RV).- Pidamos la alegría de evangelizar y que los corazones se abran para recibir el anuncio cristiano. «Me gustaría decir a aquellos que se sienten lejos de Dios y de la Iglesia, a los que son temerosos o a los indiferentes: ¡El Señor también te llama a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor!» (EG 113). «¡Que María nos ayude a ser discípulos y misioneros, pequeñas estrellas que reflejan su luz!» dijo el Papa Francisco, introduciendo el rezo a la Madre de Dios, en la solemnidad de la Epifanía, manifestación del Señor. Tras destacar, el magnífico comentario que su amado predecesor Benedicto XVI, presenta en su libro sobre la infancia de Jesús, sobre la llegada de los magos de Oriente a Belén, el Obispo de Roma hizo hincapié en que «la Epifanía pone de relieve la apertura universal de la salvación traída por Jesús». Subrayando el movimiento de «recíproca atracción», de parte de Dios, que tiene siempre la iniciativa: su amor por nosotros, que somos sus hijos, por lo que «nos quiere liberar del mal, de las enfermedades de la muerte y llevarnos a su casa, a su Reino», el Papa Bergoglio se refirió también a nuestro anhelo de bien, verdad, vida felicidad, belleza. El punto de encuentro es Jesús. Él es la Epifanía, la manifestación del amor de Dios. Y la «Iglesia está toda en este movimiento de Dios hacia el mundo: su alegría es Evangelio». Después del rezo mariano, el Sucesor de Pedro expresó sus cordiales parabienes de Navidad a las Iglesias Orientales, recordando en particular a las comunidades cristianas en la prueba.Asimismo, señalando que la Epifanía es la Jornada Misionera de los niños, impulsada por la Pontificia Obra de la Santa Infancia, el Papa agradeció y bendijo a los chicos y chicas por su colaboración en la misión de la Iglesia, gracias a sus oraciones y su compromiso.
(CdM - RV)

VIDEOS

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Monseñor Oscar Sarlinga. Conmemoración 65º aniv. de la desaparición de Raoul Wallenberg

Juan Pablo II y los jóvenes -Emocionante!

Su Santidad Benedicto XVI

Ceferino Beato